Política para los extremos

03/29/2020

El diseño y la política cometen el mismo error: Ambos se enfocan en la persona promedio.

Pero la persona promedio no existe.

La solución que se ha usado en el diseño es diseñar para los extremos.

Por ejemplo, si diseño una silla para la persona promedio. Tendría que hacer un estudio y sacar la estatura y peso de esta persona. Supongamos que encuesto a 2 personas, una mide 1.80 y pesa 70kg, la otra mide 1.60 y pesa 60kg.

El promedio de estas dos personas es de 1.70 y 65kg. La silla va a ser incómoda para las dos personas. El promedio es una persona que no existe.

Mi silla es inutil.

Si diseño una silla para la persona más alta y para la persona más baja, para la persona mas pesada y la persona más ligera. Es decir, una silla que sea cómoda para alguien de 1.80 y de 1.60, de 70kg y de 60kg.

Cuando, si es que llega a suceder, se presente una persona de 1.70 y 65kg, también se sentirá cómodo en mi silla.

Lo mismo pasa con las políticas públicas.

Estas tratan de complacer a la mayoría, la mayoría es una masa que representa al promedio poblacional, sin embargo estas políticas pocas veces se enfocan en los extremos.

Las políticas deben enfocarse en los extremos de la población: las personas más jóvenes o más viejas, las personas más ricas y las más pobres, las más protegidas y las más vulnerables.

Al enfocarse en los extremos, están cubriendo también al grueso.

La persona promedio no representa a nadie porque no existe. La creación de avatares o "personas" sirve sólo si representa a las personas al margen

Un programa, una buena política, un buen diseño etc. debe considerar a todos los usuarios. Cuando esto se cumple más gente se ve beneficiada.